Cuando el alcalde de Villamayor de Gállego decidió convertir en salón de plenos el viejo cine, que hace las veces de salón cultural, de forma arbitraria y saltándose a la torera la ley de Administración local de Aragón, que exige que los Plenos municipales deben realizarse en la sede oficial del Ayuntamiento, se le hizo saber, que además de ser una ilegalidad, esto podía derivar en convertir los plenos, el máximo órgano de participación popular en la vida de un municipio, en una farsa.
Zaragoza, por ejemplo, tiene un salón de plenos en el que caben unas cien personas y no los celebra en el Príncipe Felipe, para que quepan más vecinos. ¿Debería entenderse esto como un intento de negar la participación a los que no caben en su salón de plenos? Supongo que no, que tan sólo es por sentido común, no habría salón posible de albergar a los 600.000 habitantes de Zaragoza, como no lo habría en Villamayor de Gállego, para todos sus vecinos.
Al margen de la charlotada que supone, el ir calle arriba, calle abajo con la imagen del Rey de España y las banderas, desde el Ayuntamiento al Salón Cultural y viceversa, los plenos son lo que el alcalde y su equipo de gobierno han pretendido que sean. Está demostrado que ellos, dejan decir a determinadas personas lo que les conviene, sobre todo si esto va en contra de los concejales de la oposición, sin oírlo claro, y por el contrario saltan contra cualquier expresión, que se dirija a ellos.
Evidentemente, que el alcalde es la máxima autoridad de un pleno, pero la autoridad no sólo se tiene, se debe ganar actuando de forma justa y ecuánime, impidiendo los excesos, vengan de donde vengan. Un alcalde presidente de un pleno, debe exigir en todo momento silencio, debe evitar los “frecuentes” aplausos, aunque vayan hacia él. Debe ganarse el respeto, con su ponderación y también con su autoridad, claro, pero siempre bien ejercida.
No es de recibo, no meter los puntos que la oposición propone incluir en el orden del día, como no es de recibo no dar la palabra las veces que tenga que darlas a los concejales, para que expliquen sus argumentos, como no es de recibo que la portavoz utilice continuamente expresiones descalificatorias contra los miembros de la oposición. La votación decide siempre en democracia y la mayoría gana. Eso lo sabemos y lo aceptamos, pero no se puede aceptar ni los abusos de autoridad ni la arbitrariedad en ningún cargo público.








1 respuesta hasta el momento ↓
Cangas // Mayo 12, 2009 a 7:51 pm |
¡Cambiarle el título al artículo! deberia llamarse DE AQUELLOS BARRIOS VIENEN ESTOS LODOS.